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jueves, 16 de octubre de 2014

Mi práctica profesional como educadora, aspectos que la han dificultado

Maribel Ochoa Espinosa
Facilitadora ABACOenRed
2011

Acompañar niñas y niños, adolescentes y jóvenes pareciera ser un trabajo fácil sin embargo, si pensamos en lo que implica resulta ser una gran responsabilidad que asumimos muchas veces con enorme voluntad pero con pocos recursos didácticos que nos facilite esos procesos de acompañamiento. Hay que sumarle a esta carencia de recursos didácticos o metodológicos, tu historia de vida, tus propias experiencias de vida que influyen en tu actuar y en tu forma de relacionarte con las persona, y que tienen un efecto concreto en el aprendizaje de quienes acompañas.

El objetivo de este texto es reflexionar en voz alta acerca de mi práctica profesional como educadora acompañando niñas y niños, adolescentes y jóvenes desde diferentes organizaciones de desarrollo comunitario, identificando en ella, aquellos factores que han limitado mi trabajo, especialmente aquellos aspectos que se relacionan con mi historia de vida, con mi propia experiencia de vida, ese sello que ponemos desde nuestra particularidad, desde nuestro interior, al trabajo de acompañamiento.  

También son factores que se han reflejado en mi relación con mi familia grande, y de igual manera afectando también.  Estas actitudes se presentan unas más fuertes que otras pero aunque sean de una manera ´suave´ no dejan de afectar negativamente un ambiente educativo.

1- El efecto que produce en los demás ciertas actitudes mías, que han dificultado mi práctica profesional de acompañamiento a jóvenes y niñez y que han sido los principales factores de relaciones superficiales, coyunturales… pobres… poco duraderas, fugaces.

 ü  Voces, mandatos y gestos, que se manifiesta en: imposición de lo que vamos a hacer como grupo, poco consenso de normas que regulen el interactuar entre el grupo, lo que deriva en imponer reglas que se cumplen al inicio muchas veces por miedo pero que poco a poco se van olvidando y entonces, se recurre a gritos, amenazas, chantaje, maltrato, insultos.

 ü  Querer tener control de todo lo que ocurre, desconfianza en las capacidades de las y los demás, sentimiento de que sos la responsable de todo lo que ocurra, en el malentendido que tienes que asegurar de que todo tiene que salir bien.

 ü  La forma en que digo las cosas muchas veces suena como agresiva y algunas personas se molestan.

 ü  No puedo ocultar mis sentimientos, aunque más se refleja cuándo estoy molesta por algo, no lo escondo, a veces por circunstancias no puedo decirlo aunque sea lo que más me gustaría pero no se puede hacer siempre, no se puede porque puedes herir o hacer más grande el conflicto…

 ü  Mis modales un poco toscos, nada delicado para tratar a personas extrañas, me cuesta acercarme a personas desconocidas.

 ü  Actitud autoritaria, que todo lo que dices, es lo correcto, si alguien no está de acuerdo, te molestas, lo consideras falta de respeto y lo castigas mediante diversos recursos: justificaciones, aislamiento, indiferencia, no le das la palabra, no lo miras cuando hablas, buscas otros aliados, lo ridiculizas, lo aniquilas como persona y lo obligas a pedir disculpas por algo que no hizo.

2-  Poca escucha sobre todo del sentir de las demás personas del grupo que acompañas, la prioridad se centra en la generación de más conocimientos obviando los sentimientos y problemáticas de las personas a quiénes acompañamos, nos preocupamos más por el cumplimiento del objetivo que me propuse, ojo, no digo del objetivo del grupo porque ese no fue construido ni discutido, trabajamos a partir del objetivo de la o el educador/a.

3- La lucha entre el cumplimiento de un programa de trabajo y el proceso o ritmo de aprendizaje que lleva el grupo, el cumplimiento de planes externos y no disponer de un plan propio, consensuado con el grupo, terminamos imponiendo procesos que no responden a las necesidades e intereses del grupo.

4- Tu vocación, la contradicción entre lo que me gusta y lo que es posible es muy frecuente, eso pasa y se obvia aparentemente, porque en los resultados salta a la vista en cualquier momento y se manifiesta de distintas maneras: rutina en las formas de facilitar y mecanización en la aplicación de técnicas para el aprendizaje, distancia entre tu proyecto de vida y el trabajo que desempeñas, conviviendo con esa contradicción sobre lo que quieres hacer y lo que tienes que hacer como proyecto de vida.  También esa experiencia la vivencia el grupo con quién trabajas, la perciben y les influye en sus motivaciones y expectativas.

Muchas de estas manifestaciones no se tiene conciencia de ellas, no las percibimos precisamente porque ellas mismas nos ciegan, nos envuelven y nos convierten en personas frías, autoritarias, pesimistas, impositivas, controladoras, juzgadoras, es decir, nos queremos convertir en la ´conciencia´ de las demás personas.

Desde mi experiencia ha sido importante en todo este proceso:

   1-    Asumir que vengo de una escuela (sistema), llámese familia, centro de estudios, ambiente laboral, etc, en donde hemos sido formadas precisamente para abusar el poder que tenemos, para competir con las demás personas y para sobresalir a pesar de las y los demás.

     2-   A nivel de la familia se nos educa para ejercer poder desde nuestro rol, así, la mujer/hija que está sometida al hombre (papá), ejerce su poder en sus hijas/os pequeños cuando se convierte en mamá, y además se encarga de la reproducción de estos roles, aun cuando ella está sometida por su marido.  Cuando éstos crecen principalmente hijos/ hombres, los roles cambian y vuelve a estar sometida ahora hijos también, y así sucesivamente.  Este poder casi siempre será un poder sobre, decidiendo todo lo que se relaciona con las personas que están bajo su dominio.

Toda esta formación influye directamente en tu manera de actuar, de sentir, de pensar, de SER.  Todo esa formación te configura para reproducir esa inequidad y con todos esos insumos y un buen caldo, acompañas procesos educativos con niñez, jóvenes, mujeres, pero eso sí, con la intención de transformar esa realidad y eso es muy importante, acompañado por supuesto de todo un proceso de autorreflexión crítica y constructiva para hacer los cambios desde tu propia persona, en conjuntos con otras y otros, con niñas, niños, jóvenes, mujeres,…

Desde esta perspectiva he ido buscando, desmontando paradigmas, leyes, voces, mandatos, gestos, que por mucho tiempo han guiado mi actuar y buscando alternativas de aprender nuevas formas de interactuar, nuevas formas de entender y ejercer mi poder, nuevas formas de vivir, de SER, conmigo misma y con las demás personas.

Todo este proceso va generando conciencia de tu actuar, de tu forma de acompañar a otras personas y te obliga a buscar herramientas nuevas para comunicarte, para participar, para tomar parte, para decidir.   En la búsqueda de nuevos aprendizajes, de nuevas rutas resulta difícil desmontar esas voces internas y en un cerrar de ojos puedes volver a repetir esos patrones impositivos y entonces, hay que empezar de nuevo, así es, es parte del proceso y tengo ganas de seguir intentándolo.

Y para concluir y no dejar sólo mi parte vulnerada, a continuación un poema que también me identifica:


A mi ser esencial

Átomo, partícula, alarido,
un grito inmenso entre el silencio,
vivo

Cosmos, universo, infinito azul
del mar intenso,
lucho

Espiga, semilla, vástago
oruga, larva,
existo

Mi ser esencial me habita
me empuja, me anima
me invita, me acompaña
estoy, sigo estando
soy, sigo siendo

VIVO, LUCHO, EXISTO, SOY


Maribel Ochoa Espinosa

Agosto 2011

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